Dos décadas de negociaciones y un acuerdo histórico que podría dejar de existir.

El pasado viernes 28 de junio 2019 marcó un hito; después de veinte años de negociaciones, la Unión Europea y el Mercosur alcanzaron un acuerdo político histórico para un tratado de Libre Comercio.

Y cuando Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se felicitan por las oportunidades para la región que generará el acuerdo «equilibrado y ambicioso» como lo califica la Comisión Europea; en el viejo continente las resistencias de algunos países como Francia, hacen nacer la incertidumbre en cuanto al reciente acuerdo que podría llegar a ser rápidamente enterrado. 

Aunque subvencionadas por la PAC (Política Agrícola Común), las agriculturas europeas entienden que el acuerdo al que se ha llegado es sinónimo de competencia desleal.

Las preocupaciones están centradas en el capitulo agrícola ya que implican la posibilidad de exportar en el marco del acuerdo 99.000 toneladas de carne vacuna, 180.000 toneladas de azúcar y 100.000 toneladas de aves. El Gobierno francés que ha encabezado las resistencias al acuerdo en los últimos años exige para su ratificación una cláusula que permita en caso de desestabilización del mercado la renegociación o anulación del capitulo agrícola. 

Las industrias europeas, principalmente alemanas (automotriz, química y farmacéutica) ven en cambio en el texto una oportunidad para desarrollarse dentro de un mercado hasta ahora poco interesante por los altos aranceles aduaneros.

El medioambiente también ha tomado protagonismo en el desacuerdo europeo. Francia encabeza una lista de países que no están dispuestos a firmar acuerdos comerciales con aquellos países que no fueran parte de los acuerdos de Paris firmados en 2016 en el marco de la COP21. Para hacer posible el Tratado de Libre Comercio, el Gobierno de Brasil habría reconsiderado su abandono de los acuerdos de Paris.

En definitiva, alcanzar el acuerdo de tratado de libre comercio por la Comisión Europea parece haber sido un nuevo capitulo en el enfrentamiento actual entre el Presidente francés Emmanuel Macron y la Canciller alemana Angela Merkel quien el pasado 25 de junio envió un correo a Jean-Claude Jünker, Presidente de la Comisión Europea, instando a los jefes de Gobierno de España, República Checa, Letonia, Países Bajos, Suecia, Portugal y a la Comisión Europea a firmar rápidamente el tratado de libre comercio con los países del Mercosur cuando el Gobierno francés había pedido la exclusión del capitulo agrícola para seguir avanzando en las negociaciones. 

Alcanzado el acuerdo, para existir, además de su ratificación por los cuatro países del MERCOSUR, deberá seguir en la UE, un camino para su ratificación mas complejo que cuenta con diferentes instancias:

  1. Ratificación por los estados miembros de la UE en el marco del Consejo de Europa
  2. Ratificación por el Parlamento Europeo
  3. Ratificación por los Parlamentos nacionales de los 28 países miembros de la UE

Cabe destacar que miembros de gobiernos de países de la UE han criticado (además del acuerdo en si), el hecho de que la Comisión Europea cuyo mandato esta culminando haya «precipitado» un acuerdo que hubiera debido, por su importancia, ser finalizado por las nuevas autoridades europeas, consecuencia de las elecciones del pasado mes de mayo.

Luego de diecinueve años de negociaciones y pese a haber alcanzado un acuerdo entre los dos bloques, el acuerdo UE – Mercosur, parece ser rehén de las luchas de poder en el seno de la Unión Europea y su aplicación, una incertidumbre. 

Autor: Marcel Duthilleul